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En verano del año 2000 recibí el encargo de aplicar la NIC36 Deterioro de valor de activos en una empresa peruana que es, hasta ahora, el principal centro comercial del Perú (un negocio inmobiliario). Recuerdo que no había leído la norma. En lugar de leerla, y para ahorrarme esa, opté por pedir ayuda a un colega un poco más experimentado. Yo recientemente había cumplido mi primer año en la firma consultora. La aplicación de la NIC 36 es sencilla, me dijo mi buen amigo, Solamente debes hacer lo siguiente:
Me tomó siete días completos cumplir las indicaciones de mi buen amigo. Largas reuniones con la gerencia financiera, madrugadas de autoestudios en finanzas corporativas para entender el concepto y el cálculo de la tasa de descuento (la famosa WACC). Tuve que regresar a visitar la biblioteca de la universidad (tenía seis meses de egresado).
Pongamos esta situación en contexto: fue hace más de veinte años, construir flujos futuros y calcular la WACC sobrepasa las capacidades de un contador no preparado en finanzas corporativas. Hoy por lo menos podemos recurrir al menos en wikipedia y saber de qué se trata. Pero en el 2000 no había tantos recursos en internet como ahora. Existía el netscape navigator, altavista y yahoo era el mejor motor de búsqueda (los milenials no entenderían). Recuerdo que necesitaba entender el famoso Beta, lo busqué en internet y me salió como respuesta: se trata del riesgo sistémico. Luego busqué que canicas significa riesgo sistémico, el resultado fue: es el riesgo no diversificable. NO entendía, me pasaba del chino mandarín al cantones sin mayor explicación.
Luego de una semana de estudio y de pruebas y errores, finalmente había podido determinar de manera razonable el valor en uso de los activos fijos de mi cliente (en resumen construir flujos futuros y luego descontarlos con la WACC). Mi conclusión fue que no se debía reconocer una pérdida por deterioro porque el importe recuperable de los activos superaba largamente al valor en libros de los activos. En términos sencillos, el negocio era viable. Sentí una gran satisfacción, entendí desde un enfoque financiero el objetivo de la NIC36.
Fui a una reunión con mi jefe para presentarle mi trabajo, el fruto de mi esfuerzo. Tenía el file completamente listo, impreso y hasta anillado. Era como presentar una monografía de los tiempos universitarios. Mi Jefe dijo que estaba muy bien presentado. Recuerdo que halagó su aspecto exterior. Sin embargo, no lo revisó. Lo colocó a un costado de la mesa y me dijo: primero quiero conversar contigo.
Cuándo una conversación comienza con esa frase, nada bueno viene. Si claro, respondí. A continuación me hizo las siguientes preguntas, que yo respondí:
Luego de responder las preguntas, el jefe exclamó: de acuerdo con tus respuestas yo concluyo que no hay deterioro y que con este sencillo cuestionario hemos dado cumplimiento a la NIC36.
Mi Jefe no revisó ni una sola hoja del extenso trabajo que hice. Solamente le tomó 10 minutos llegar a una conclusión que a mi me había tomado siete días. ¿Por qué?:
En primer lugar, por una sencilla razón, yo no había leído la NIC36. No hice la principal tarea que se debe realizar al aplicar las NIIF. Me ahorré el trabajo y pregunté a alguien que creía tenía experiencia.
En segundo lugar porque la NIC36 en su párrafo 9 indica que primero debemos evaluar los indicios de deterioro. Solamente se hacen cálculos si existen indicios de deterioro. Mi jefe, con sus sencillas preguntas, evaluó los indicios de deterioro y concluyó, gracias a mis respuestas, que no existían situaciones que indicaran que los activos estuvieran deteriorados. En consecuencia, si no hay indicios, por lo tanto no hacemos más trabajo. Creo que mi Jefe lo hizo a propósito. Se preocupó en darme una lección que no olvidaré. Aprendí NIC 36 a la mala.
Saludos contables
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